
Actualización del reto: etapas 8 a 15
Después de las primeras siete etapas, ha llegado probablemente la parte más intensa de todo el reto. He recorrido los pueblos de Burgos hasta llegar a la frontera con La Rioja, donde me esperaba uno de los mayores desafíos: subir la Sierra de la Demanda.
La etapa desde Valgañón hasta la cumbre de la Demanda ha sido, sin ninguna duda, la más dura de todo el recorrido. Me perdí por el monte siguiendo la ruta, me quedé completamente sin cobertura y estuve incomunicado durante bastante tiempo. Para colmo, empezó a entrar la niebla y llegó un momento en el que apenas veía unos metros por delante. Los que me esperaban en el avituallamiento estaban bastante preocupados porque llevaba mucho retraso y no conseguían contactar conmigo.

Por suerte, conseguí llegar a la cumbre sano y salvo. Y, curiosamente, lo que empezó siendo la peor etapa terminó convirtiéndose también en una de mis favoritas. La bajada por la montaña, completamente rodeado de naturaleza y con la niebla dándole un ambiente espectacular, fue una experiencia increíble.
Después llegó La Rioja, una parte muy especial para mí. Hice base durante cuatro noches en Castañares de Rioja, el pueblo donde he pasado gran parte de mi infancia. Poder descansar allí, rodeado de mi familia y de amigos, hizo que esos días fueran muy especiales.
Además, durante esas etapas no dejaron de llegar sorpresas. Fueron apareciendo amigos que no sabía que iban a venir y, poco a poco, se fueron uniendo al reto para compartir kilómetros conmigo. Ha sido emocionante ver cómo tanta gente ha querido formar parte de esta aventura.
La etapa 14 me tocó hacerla completamente solo, pero en la 15 volvieron a acompañarme dos amigos de San Sebastián, que vinieron para hacer conmigo la entrada en Euskadi. Desde que terminé la etapa en Vitoria todo se está haciendo mucho más ameno. Los paisajes son cada vez más bonitos, las temperaturas son mucho más agradables y, además, ya estoy corriendo por zonas que conozco mucho mejor. También da tranquilidad saber que estoy cerca de casa y que, si surge cualquier imprevisto, la gente puede echarme una mano sin tener que recorrer media España para llegar hasta mí.

A estas alturas del reto, el desgaste ya no está tanto en las piernas. Sinceramente, físicamente me encuentro bastante mejor de lo que esperaba después de tantos días seguidos corriendo. Lo que más pesa ahora mismo es la parte mental y todo lo que hay alrededor del reto. No es solo correr 30 kilómetros al día, sino grabar constantemente, editar los vídeos, subir el contenido, mantener las redes sociales activas y seguir creando mientras el cuerpo solo te pide descansar para volver a correr al día siguiente.
Ya solo quedan dos etapas. Si todo va según lo previsto, el 9 de julio llegaré a San Sebastián entre las 19:30 y las 20:00. Ya he publicado cuál será la última etapa para que cualquiera que quiera unirse pueda acompañarme en los últimos kilómetros.
Tengo muchas ganas de cruzar esa meta. Está siendo una experiencia increíble que recordaré siempre. La estoy disfrutando muchísimo, pero también tengo ganas de terminarla y poder decir que aquel “no hay huevos” acabó convirtiéndose en una realidad.